Gaia Ciencia - Home

Descubierta una conexión entre el cerebro y el sistema inmunológico

Antoine Louveau montó cuidadosamente sobre el porta objetos un fina lámina extraída de la membrana que cubre el cerebro de los ratones, llamada meninge. Luego colocó el porta objetos en el microscopio y, al examinar el tejido a través del objetivo, vio algo que no debía estar ahí: unos canales delgados y diminutos que sólo podían ser vasos linfáticos.

El sistema linfático es parecido al sistema circulatorio, pero en vez de sangre se encarga de mover linfa por todo el cuerpo. La linfa es un líquido transparente que transporta glóbulos blancos y nos permite eliminar toxinas y deshechos.

El problema es que en todos los libros de texto que uno revise encontrará, como una verdad anatómica indiscutible, que el cerebro es el único órgano importante que carece de conexión directa con el sistema linfático.

Y lo que Louveau acababa de descubrir en un frío laboratorio de la Universidad de Virginia (UVA) contradice esa certeza. “Avisé al profesor Kipnis para que viniera al microscopio y le dije: creo que tenemos algo,” recuerda Louveau.

En un primer momento Jonathan Kipnis, neurocientífico de la UVA e investigador principal del proyecto, se mostró escéptico. Parecía imposible que después de siglos de disección todo un conjunto de vasos linfáticos hubiera pasado inadvertido. Sin embargo nuevas pruebas lograron que él y otros prestigiosos neurocientíficos de Virginia se convencieran de su existencia y de que también podrían estar presentes en los humanos.

“Creía que este tipo de descubrimientos habían acabado a mediados del siglo pasado, pero parece que no es así,” comenta Kipnis después de publicar el hallazgo en la prestigiosa revista Nature el pasado 1 de Junio (ver artículo).

vasos_linfaticos
Antigua y nueva representación del sistema linfático que transporta células blancas alrededor del cuerpo. Fuente: University of Virginia Health System

Según lo expuesto en el artículo, la red de canales parece empezar en los ojos y sigue por encima del bulbo olfatorio hasta alinearse al lado de los senos paranasales. Sin embargo ahora se requiere que otros investigadores consigan replicar los experimentos y confirmen los resultados.

De ser así, el hallazgo supondría la primera evidencia de una conexión directa entre el cerebro y el sistema inmunológico. Esto tendría importantes implicaciones en el estudio de enfermedades relacionadas con el cerebro, tales como el alzheimer, la esclerosis múltiple o la meningitis.

“Esto cambia completamente la manera en la que entendemos la interacción neuro-inmune,” dice Kipnis. “Siempre hemos percibido dicha interacción como algo esotérico que no podía ser estudiado. Pero ahora podemos responder preguntas desde un punto de vista mecánico.”

La esclerosis múltiple es una enfermedad degenerativa que afecta alrededor de 2,3 millones de personas en el mundo y cuyas causas siguen sin ser entendidas hoy en día. Lo que se cree es que, por alguna razón, la enfermedad empieza cuando el sistema inmunológico ataca el cerebro. Así que la oportunidad de estudiar vasos linfáticos que unen el cerebro con el sistema inmunológico puede aportar luz en el estudio de sus causas y en la manera de evitarla.

En el caso del alzheimer, las causas que desencadenan la enfermedad son aún más controvertidas, pero no se descarta que puedan estar también relacionadas con el sistema inmunológico. De hecho se sabe que las personas afectadas por esta enfermedad muestran acumulaciones de proteínas en el cerebro. Según expertos dicha acumulación podría estar relacionada con un mal funcionamiento de los vasos linfáticos descubiertos.

A este respecto, Kipnis opina: “Creemos que por cada enfermedad neurológica que tiene relación con el sistema inmunológico, estos vasos juegan un papel importante.”

lymphatic-system-discovery
Los vasos linfáticos se muestran en rojo, casi invisibles detrás de los vasos sanguíneos (en verde). Fuente: University of Virginia Health System

Como muchas veces sucede, el revuelo que el descubrimiento ha causado entre los expertos e investigadores no se ha trasladado a la sociedad. Se intuye que su trascendencia futura puede ser inmensa, pero aún hay que avanzar mucho en su estudio para que podamos disfrutar de alguna aplicación práctica.

Primero se deberá acabar de aclarar si el conjunto de vasos linfáticos existe en los humanos y, en caso afirmativo, tocará entender su fisiología de manera precisa. Una vez se haya aclarado esto, se podrá empezar a estudiar su papel en enfermedades como el alzheimer, la esclerosis múltiple o la meningitis.

De momento, sin embargo, podemos alegrarnos de que se haya abierto una nueva puerta en la comprensión del cuerpo humano. Y esto es lo bueno del enorme castillo de la ciencia: cada vez que se abre una nueva puerta aparecen pasillos inexplorados y más puertas, y un sinfín de respuestas y nuevas preguntas que han estado esperándonos mucho mucho tiempo.

Tags: ,


Comentarios

Shares